El dueto Caputo-Milei festeja cual triunfo cumplir con el vencimiento de deuda que por 4.200 millones de dólares tiene que afrontar la Argentina.
Lo que ocultan es que los 2700 millones de dólares de capital que están amortizando correspondían a bonos cuyo rendimiento promedio (tasa de interés) era menor al 1% anual.
Y el capital que tomaron para cancelarlo ahora paga una tasa del 7,4% anual. Es decir, están cancelando deuda vieja con una deuda nueva más cara que la anterior. Es decir, están incrementando el endeudamiento de la Argentina.
Se demuestra así, una vez más, que el déficit fiscal no es el único mecanismo de expansión de la deuda. Aun con superávit fiscal, una deuda sobre la que no hoy capacidad de pago en divisas, al tener que cancelarse tomando deuda a una tasa mayor, crece.
Por cierto, eso pasa sobre todo cuando se habla de deudas con origen ilegitimo, y frente a las cuales nunca se consideró la capacidad de repago. Situación que define la característica de la deuda de la Argentina. Por ende, no mientan más, el superávit fiscal per se no resuelve el problema de la deuda y aquí no hay nada para festejar.
Seguimos en el ciclo interminable de tomar deuda nueva para pagar deuda vieja, incrementando sistemáticamente el endeudamiento de nuestro país. Este es el cerrojo que desde 1976 para acá, una y otra vez, el neoliberalismo le ha puesto al desarrollo argentino.
Claudio Lozano